Antes de sumarte a un grupo, conviene saber qué esperamos de vos y qué podés esperar de nosotros. Esta página ordena el recorrido real: la entrevista inicial, la evaluación de tu voz hablada, la asignación de grupo según objetivo y disponibilidad, y los primeros meses de trabajo con seguimiento. También aclaramos los límites: no prometemos cambios en pocas semanas, no trabajamos sobre patologías y no aceptamos alumnos sin instancia previa de diagnóstico vocal.
En Yell Your Face Off no arrancamos todos los grupos con la misma exigencia. La secuencia de implementación respeta el punto de partida de cada persona y el objetivo que trae: teatro, podcast, radio o presentaciones frente a un público concreto.
Semana 1
Primera sesión de escucha: cómo respira cada persona, cuánto tensa el cuello al hablar fuerte, qué rutina previa trae. Se graba un fragmento breve y se anota el punto de partida. Sin ese registro, cualquier avance posterior queda en la sensación y no en algo verificable.
Semanas 2 a 4
Se instala una rutina corta de respiración costal-diafragmática antes de cada práctica. La idea es que el aire sostenga la frase y no que la garganta empuje el volumen. Acá aparecen los primeros cambios medibles: frases más largas sin cortar, menos carraspera al final de la jornada.
Semanas 5 a 7
Trabalenguas graduados, lectura con obstáculos y grabaciones de control. El objetivo no es hablar perfecto, sino sostener la claridad durante toda una lectura o un monólogo. Se corrige la velocidad cuando atropella el sentido y se trabaja la pausa como recurso, no como error.
Semanas 8 a 10
Acá se pone el cuerpo: alineación postural, dirección de la mirada, foco en el público. Se ensaya con textos breves a distintas distancias del escenario o del micrófono para medir el esfuerzo real. Si aparece cansancio vocal, se frena y se ajusta la técnica antes de seguir.
Semana 11 en adelante
Cada participante lleva su material real: una escena, un guion de podcast, una presentación de trabajo. Se ensaya en condiciones parecidas a las del estreno o la grabación y se devuelve con observaciones concretas sobre respiración, dicción y proyección. El cierre no es un examen, es una hoja de ruta para seguir practicando solo.
Los tiempos son orientativos. Quien viene con una lesión previa o una exigencia laboral inmediata puede necesitar más semanas en las etapas iniciales antes de pasar a proyección.
En la práctica, la mayoría de las dudas no aparecen al reservar la primera clase sino unas semanas después, cuando alguien empieza a ensayar en su casa y descubre que el cuerpo no responde igual que en el aula. Estas aclaraciones existen para eso: para que sepas de antemano qué esperar del proceso y qué no.
Trabajamos con la voz hablada y cantada desde lo expresivo y lo técnico. Si hay disfonía persistente, nódulos diagnosticados o una cirugía reciente, el primer paso es la consulta con un otorrinolaringólogo o fonoaudiólogo. Después, si corresponde, coordinamos el entrenamiento con esas indicaciones.
Cada rutina de respiración, dicción o proyección tiene una progresión pensada para no cargar las cuerdas vocales. Si un ejercicio pide volumen alto, antes hubo calentamiento. Si pide velocidad, antes hubo articulación lenta. Saltear pasos es la forma más común de terminar con la garganta irritada al día siguiente.
No prometemos resultados en una cantidad fija de clases. Alguien que ya locuta puede notar cambios en la proyección en pocas semanas; alguien que nunca trabajó la respiración costal-diafragmática suele necesitar más tiempo para que el apoyo se vuelva automático. Ajustamos el ritmo según lo que aparezca en cada encuentro.
En teatro, podcast y radio la voz se escucha de formas distintas. Por eso pedimos grabaciones breves entre clases: no para evaluar con nota, sino para que puedas oír tu propio avance y detectar tensiones que en el momento no se sienten. Es material de trabajo, no se comparte fuera del grupo.
Los grupos son reducidos y el trabajo es acumulativo: cada clase retoma lo anterior. Faltar de forma seguida no solo retrasa tu proceso, también afecta la dinámica del grupo. Avisá con antelación si no podés venir y te pasamos la consigna para practicar por tu cuenta. Los cambios de horario se resuelven según disponibilidad, no siempre en la misma semana.
Si tenés una presentación, una grabación o una función cerca, avisalo al inicio del ciclo. Podemos orientar las últimas clases hacia ese objetivo concreto, pero no reemplazamos ensayos ni dirección escénica.