Un grupo de docentes de voz, actores y locutores que armamos un espacio en Buenos Aires para entrenar la voz sin apurarla. Trabajamos con quienes suben a escena, graban podcast o hablan frente a un auditorio, y nos importa tanto el resultado sonoro como el cuidado de las cuerdas vocales a lo largo del tiempo.
Somos un equipo chico en Corrientes al 2100. No hay call center ni formularios que caen en el vacío: los mensajes los lee alguien del staff entre clases. Si escribís por la mañana, lo más probable es que tengas respuesta el mismo día; si escribís de noche, después de una función o de grabar, te contestamos a la mañana siguiente.
Antes de reservar tu primera clase podemos charlar diez minutos para entender si venís por teatro, podcast, radio o una presentación puntual. Eso nos ayuda a ubicarte en el grupo y el horario que mejor te sirve.
Contanos en dos o tres líneas qué querés trabajar y qué días te quedan cómodos. Respondemos dentro de las 24 horas hábiles.
info@yellyourfaceoff.comLlamadas y mensajes de lunes a viernes de 10 a 19. Fuera de ese horario dejá tu consulta y te devolvemos el contacto.
+54 9 11 9143 7717Si tu duda es sobre ejercicios, calentamiento o cómo cuidar la voz antes de una función, la respuesta suele estar en las preguntas frecuentes. Ahí reunimos lo que más nos consultan por correo.
Yell Your Face Off nació en un aula prestada de la calle Corrientes, con un grupo de actores y locutores que llegaban con la garganta cansada después de temporadas intensas. Nos dimos cuenta de que casi nadie les había enseñado a respirar antes de exigir volumen, ni a distinguir entre proyectar y gritar. Ese fue el punto de partida: ordenar la técnica antes que la performance.
Trabajamos con teatro, podcast, radio y presentaciones públicas porque las cuatro exigen lo mismo: sostén respiratorio, articulación clara y presencia. Cambia el micrófono, cambia la sala, cambia el público. La base es la misma y se puede aprender sin lastimarse.
Actores en temporada, locutores que graban varias horas por día, docentes, gente que presenta en público y cualquiera que sienta que su voz se queda corta cuando más la necesita.
Que cada persona salga con recursos propios: saber cuándo apoyar, cuándo pausar y cuándo bajar el volumen sin perder claridad. La técnica tiene que servir fuera del aula.
Con grabaciones de control, lecturas a distintas distancias y registros de cansancio vocal. Si la voz aguanta más y suena más clara, el trabajo está funcionando.
Quiénes somos
Nacimos en un aula prestada sobre Avenida Corrientes, con un grabador viejo y la idea fija de que la voz no se fuerza: se ordena. Desde entonces acompañamos a actores, locutores, docentes y gente que simplemente tiene que hablar en público y no quiere terminar afónica.
Trabajamos con quien necesita que su voz rinda en contextos exigentes: una función de teatro tres noches seguidas, un podcast semanal, un aire de radio, una defensa oral o una charla frente a doscientas personas. No pedimos experiencia previa ni una voz “linda”. Pedimos constancia y ganas de escucharse.
Respiración costal-diafragmática, apoyo, articulación y proyección se enseñan como un sistema, no como recetas sueltas. Cada ejercicio tiene una razón y un límite.
Directo, sin solemnidad. Corregimos con precisión y explicamos el por qué. Nadie sale de clase con la sensación de haber gritado de más.
Empezamos con grupos de seis personas y un espejo. Con los años sumamos cabinas para podcast, trabajo con textos teatrales y sesiones de presencia escénica. Seguimos en el mismo barrio, con la misma obsesión: que la voz dure, que se entienda y que suene propia.
Yell Your Face Off no nació como una escuela. Empezó como un grupo chico de gente de teatro, radio y podcast que se juntaba en un galpón de Chacarita a probar ejercicios de respiración y dicción porque las cuerdas vocales no aguantaban las funciones dobles. De esas primeras pruebas quedaron cuadernos con rutinas anotadas a mano, correcciones cruzadas y la idea de que la voz se entrena como cualquier otro músculo: con método, descanso y seguimiento.
Etapa 1
Durante dos años el grupo se reunió los sábados por la mañana en salas prestadas. Se armó una rutina fija de apoyo diafragmático, articulación y lectura en voz alta que después se convertiría en la base de todos los talleres.
Etapa 2
Varias personas llegaban con disfonías por forzar la voz en escena. Eso marcó un giro: se dejaron de lado los ejercicios de volumen puro y se priorizó la proyección con cuerpo, postura y dirección del sonido hacia el público.
Etapa 3
Cuando empezaron a sumarse locutores y gente de podcast, el método se amplió. Aparecieron las grabaciones de control, el trabajo de pausas y la corrección de velocidad para que la voz sonara clara sin perder naturalidad frente al micrófono.
Etapa 4
El traslado a Av. Corrientes 2148 permitió tener salas fijas, espejos para práctica individual y un espacio para ensayar textos frente a otras personas. Ahí se consolidó el enfoque seguro que hoy sostiene cada clase.
Lo que se mantiene desde el primer sábado es simple: nadie sale de una clase con la garganta irritada. Si aparece cansancio vocal, se frena, se revisa la respiración y se ajusta el ejercicio. Esa regla ordenó cada decisión posterior, desde los grupos reducidos hasta la forma de corregir en escena.